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¿Qué es un concurso de acreedores?

Un concurso de acreedores es un procedimiento judicial que se utiliza cuando una empresa, autónomo o persona física no puede pagar sus deudas de forma regular. Su objetivo es ordenar la situación económica del deudor, proteger los intereses de los acreedores y buscar la mejor solución posible: continuar la actividad, alcanzar un acuerdo, liquidar bienes o cerrar de forma ordenada.

Dicho de forma sencilla, cuando una empresa no puede hacer frente a sus pagos, el concurso permite centralizar las deudas dentro de un procedimiento legal y evitar decisiones improvisadas que puedan agravar el problema.

En Orejas Abogados cuentan con un equipo especializado en derecho concursal para analizar cada situación y valorar si el concurso es la vía adecuada o si existen alternativas previas.

Qué es entrar en concurso de acreedores

Entrar en concurso de acreedores significa que un juez declara formalmente que una empresa o persona se encuentra en situación de insolvencia. A partir de ese momento, la gestión de la deuda queda sometida a las reglas del procedimiento concursal.

Esto no implica necesariamente que la empresa vaya a cerrar. En algunos casos, el concurso puede servir para reestructurar la deuda y mantener la actividad. En otros, si la continuidad no es viable, puede orientarse hacia una liquidación ordenada.

Por eso, cuando alguien se pregunta qué es un concurso de acreedores, la respuesta no debe limitarse a “cerrar una empresa”. En realidad, es un mecanismo legal para afrontar una insolvencia con control, transparencia y seguridad jurídica.

Cuándo se debe solicitar un concurso de acreedores

El concurso de acreedores debe valorarse cuando la empresa o persona deudora no puede cumplir regularmente con sus obligaciones de pago. Esto puede ocurrir por falta de liquidez, caída de ingresos, exceso de deuda, pérdida de clientes, embargos, reclamaciones judiciales o imposibilidad de refinanciar obligaciones vencidas.

Algunas señales de alerta son:

  • Impagos recurrentes a proveedores.
  • Retrasos en nóminas, impuestos o Seguridad Social.
  • Acumulación de demandas o reclamaciones.
  • Embargos sobre cuentas o bienes.
  • Uso de nuevos préstamos para pagar deudas anteriores.
  • Imposibilidad de afrontar vencimientos próximos.
  • Pérdida de viabilidad del negocio.

En estos casos, es importante actuar con rapidez. Dejar una empresa inactiva o acumular deudas sin una estrategia puede generar riesgos adicionales, especialmente para los administradores.

Plazo concurso acreedores: cuánto tiempo hay para presentarlo

El plazo del concurso de acreedores es uno de los puntos más importantes. Cuando el deudor se encuentra en insolvencia actual, debe solicitar el concurso dentro de los dos meses siguientes desde que conoce, o debería conocer, esa situación.

Este plazo es especialmente relevante para administradores de sociedades, porque retrasar la solicitud puede tener consecuencias si se considera que la demora ha agravado la insolvencia o ha perjudicado a los acreedores.

En la práctica, no conviene esperar al último momento. Antes de presentar el concurso, es necesario revisar documentación, deudas, balances, acreedores, activos y posibles alternativas. Por eso, si existen señales de insolvencia, lo recomendable es consultar cuanto antes con abogados especializados.

Puedes ampliar este punto en el artículo de Orejas Abogados sobre plazos para presentar concurso de acreedores.

Concurso de acreedores voluntario y necesario

Existen dos formas principales de iniciar un concurso: el concurso voluntario y el concurso necesario.

Concurso de acreedores voluntario

El concurso voluntario es el que solicita el propio deudor. En el caso de una sociedad, normalmente lo presenta el órgano de administración cuando detecta que la empresa no puede pagar sus deudas o prevé que no podrá hacerlo.

Solicitar el concurso de forma voluntaria y dentro de plazo puede ser una decisión responsable, porque permite tomar la iniciativa, preparar mejor la documentación y reducir riesgos.

Concurso de acreedores necesario

El concurso necesario es el que solicita un acreedor u otro legitimado cuando considera que el deudor está en situación de insolvencia. En este caso, la empresa pierde margen de control, porque la iniciativa ya no parte de ella.

Por eso, una de las decisiones clave es no esperar a que sean los acreedores quienes actúen. Si la insolvencia es evidente, conviene valorar cuanto antes si debe presentarse el concurso de forma voluntaria.

Orejas Abogados explica con más detalle las diferencias entre concurso de acreedores voluntario y necesario.

Concurso de acreedores voluntario y liquidación

El concurso de acreedores voluntario con liquidación puede ser necesario cuando la empresa ya no tiene viabilidad y no existe una posibilidad realista de continuar la actividad. En estos casos, el objetivo no es salvar el negocio a cualquier precio, sino cerrar de forma ordenada, reducir riesgos y atender a los acreedores conforme a las reglas legales.

La liquidación implica vender los activos de la empresa y destinar lo obtenido al pago de las deudas, respetando el orden de créditos previsto por la normativa concursal.

Aunque pueda parecer una decisión difícil, una liquidación ordenada suele ser preferible a dejar la empresa abandonada, acumular reclamaciones o permitir que la situación se deteriore sin control. En Orejas Abogados cuentan con experiencia en liquidación de empresas y en el acompañamiento legal de sociedades en crisis.

¿El concurso de acreedores siempre termina en liquidación?

No. El concurso de acreedores no siempre termina con la liquidación de la empresa. Dependiendo del caso, puede orientarse a la continuidad, a un convenio con acreedores o a una solución de reestructuración.

La liquidación suele plantearse cuando no existe viabilidad económica, cuando la deuda es inasumible o cuando la actividad ya no puede mantenerse. Sin embargo, si la empresa conserva capacidad de generar ingresos, puede estudiarse una estrategia para evitar el cierre.

Por eso, antes de tomar decisiones, es fundamental analizar si la empresa puede seguir funcionando, si existe margen de negociación y si hay activos o líneas de negocio que puedan preservarse.

Fases de un concurso de acreedores

El procedimiento concursal puede variar según la complejidad del caso, pero suele seguir una estructura ordenada.

Solicitud del concurso

La primera fase consiste en preparar y presentar la solicitud ante el juzgado competente. Debe acompañarse documentación económica, contable y jurídica que permita acreditar la situación de insolvencia.

Declaración del concurso

Si el juzgado admite la solicitud, declara el concurso. A partir de ese momento, se inicia formalmente el procedimiento y se adoptan las medidas correspondientes.

Determinación de la masa activa y pasiva

Durante esta fase se identifican los bienes, derechos y activos del deudor, así como las deudas y acreedores. Esta información es esencial para conocer el alcance real de la insolvencia.

Convenio o liquidación

En función de la viabilidad del caso, el procedimiento puede dirigirse hacia un convenio con acreedores o hacia la liquidación. El convenio busca una solución de pago o reestructuración; la liquidación implica vender activos para atender las deudas.

Conclusión del concurso

El concurso finaliza cuando se cumplen los objetivos del procedimiento, se aprueba la liquidación, se ejecuta el convenio o concurren las causas legales de conclusión.

Para profundizar en este proceso, puedes consultar el artículo sobre las fases de un concurso de acreedores.

Qué documentación se necesita para presentar concurso

Para solicitar un concurso de acreedores es necesario preparar documentación completa y ordenada. Aunque cada caso puede requerir información específica, normalmente se revisan:

  • Cuentas anuales.
  • Balances.
  • Inventario de bienes y derechos.
  • Listado de acreedores.
  • Relación de deudas vencidas y pendientes.
  • Contratos relevantes.
  • Procedimientos judiciales abiertos.
  • Información fiscal y laboral.
  • Tesorería disponible.
  • Previsión de ingresos y pagos.

La calidad de la documentación influye directamente en la tramitación. Un expediente incompleto puede generar retrasos, requerimientos o problemas durante el procedimiento.

Responsabilidad del administrador en el concurso

Cuando una sociedad entra en insolvencia, los administradores deben actuar con diligencia. No solicitar el concurso dentro de plazo, ocultar información, aumentar indebidamente la deuda o favorecer a unos acreedores frente a otros puede generar riesgos.

El concurso puede calificarse como fortuito o culpable. Si se considera culpable, pueden derivarse consecuencias para quienes hayan contribuido a generar o agravar la insolvencia.

Por eso, ante una situación de dificultad económica, es importante no tomar decisiones sin asesoramiento. Actuar a tiempo puede ayudar a reducir riesgos y proteger tanto a la empresa como a sus administradores.

Concurso de acreedores y Ley de Segunda Oportunidad

Cuando el deudor es una persona física o un autónomo, el concurso puede estar relacionado con la Ley de Segunda Oportunidad. Este mecanismo permite, en determinados casos, solicitar la exoneración de deudas cuando se cumplen los requisitos legales.

No todas las situaciones encajan en esta vía, pero puede ser una opción para particulares o autónomos que no pueden afrontar sus obligaciones económicas y necesitan una solución global.

En estos casos, conviene estudiar si procede iniciar un procedimiento concursal de persona física y valorar la posibilidad de acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad.

Qué pasa con los acreedores durante el concurso

Cuando se declara el concurso, los acreedores deben integrarse en el procedimiento y comunicar sus créditos. El objetivo es ordenar quién debe cobrar, cuánto se debe y con qué prioridad.

No todos los créditos tienen el mismo tratamiento. Existen créditos con privilegio, créditos ordinarios y créditos subordinados. Esta clasificación influye en el orden y posibilidades de cobro.

El concurso busca evitar que cada acreedor actúe de forma individual y desordenada, centralizando las reclamaciones dentro de un marco judicial.

Errores frecuentes antes de entrar en concurso de acreedores

Uno de los errores más habituales es esperar demasiado. Muchas empresas retrasan la decisión por miedo, desconocimiento o confianza en una recuperación que no llega. Esto puede agravar la deuda y reducir las opciones disponibles.

Otro error frecuente es dejar la sociedad inactiva sin liquidarla ni presentar concurso. Esta decisión puede generar responsabilidades si existen deudas pendientes y la situación no se gestiona correctamente.

También es común pagar selectivamente a algunos acreedores, asumir nueva deuda sin capacidad real de devolución o no conservar documentación contable actualizada.

Ante una crisis económica, la mejor decisión suele ser analizar el caso cuanto antes y diseñar una estrategia jurídica realista.

Preguntas frecuentes sobre qué es un concurso de acreedores

¿Qué es un concurso de acreedores?

Es un procedimiento judicial que se inicia cuando una empresa, autónomo o persona física no puede pagar sus deudas de forma regular. Sirve para ordenar la insolvencia y buscar una solución legal.

¿Qué es entrar en concurso de acreedores?

Entrar en concurso significa que el juzgado declara formalmente la situación de insolvencia del deudor y somete la gestión de sus deudas al procedimiento concursal.

¿El concurso de acreedores implica cerrar la empresa?

No siempre. Puede terminar en liquidación, pero también puede orientarse a un convenio, una reestructuración o la continuidad de la actividad si el negocio es viable.

¿Cuál es el plazo para presentar concurso de acreedores?

Cuando existe insolvencia actual, el deudor debe solicitar el concurso dentro de los dos meses siguientes desde que conoce, o debería conocer, esa situación.

¿Qué diferencia hay entre concurso voluntario y necesario?

El concurso voluntario lo solicita el propio deudor. El concurso necesario lo solicita un acreedor u otro legitimado. En general, actuar de forma voluntaria permite mayor control y mejor preparación.

¿Qué es un concurso de acreedores voluntario con liquidación?

Es el concurso que presenta el propio deudor cuando la empresa no es viable y se busca liquidar sus activos de forma ordenada para atender a los acreedores.

¿Quién puede solicitar el concurso de una sociedad?

Normalmente, el órgano de administración de la sociedad. También pueden solicitarlo acreedores u otros legitimados si concurren los requisitos legales.

¿Qué pasa si no se presenta el concurso a tiempo?

Retrasar la solicitud puede aumentar el riesgo de responsabilidad para los administradores, especialmente si la demora agrava la insolvencia o perjudica a los acreedores.

Asesoramiento legal en concurso de acreedores

Saber qué es un concurso de acreedores es el primer paso para tomar decisiones correctas ante una situación de insolvencia. No siempre significa cerrar, pero sí exige actuar con orden, transparencia y asesoramiento especializado.

En Orejas Abogados analizan cada caso para valorar si conviene solicitar concurso, negociar con acreedores, estudiar la continuidad de la actividad o plantear una liquidación ordenada. Si tu empresa atraviesa dificultades económicas, contar con asesoramiento temprano puede ayudarte a reducir riesgos y elegir la mejor estrategia.

Artículo realizado por:

Administracion Orejas

Somos un despacho especializado en Derecho Mercantil, Derecho Civil y Derecho Concursal. Contamos con una amplia experiencia en el planteamiento de procedimientos de Ley de Segunda Oportunidad, aconsejando tanto a personas particulares como a empresas en situación de crisis económica.